viernes, 27 de enero de 2012

El refugio

La sierra es infinita. Cada vez que acudo al Maigmó estreno paisaje, con sus condiciones atmosféricas, luz, olor, cambios en la vegetación y las huellas que descubren la actividad animal. Para mí es un privilegio poder disfrutar de este espectáculo cada fin de semana y me estimula seguir descubriendo poco a poco los secretos de este lugar.
En los últimos paseos me he encontrado esta preciosa cueva, bastante alejada de los itinerarios habituales, y que quizás por ello es un lugar perfecto como refugio de arruís. Las inequívocas píldoras negras que llenan el suelo no dejan lugar a dudas. Sin embargo, todavía no hemos coincidido los ungulados y yo. Quiero encontrar una localización discreta que no les moleste y me deje observarles en su sesteo a cubierto. Seguro que llegará el momento. Tiempo al tiempo.
Os dejo la imagen. No se aprecia con claridad la escala, pero creo que caben una quincena de ejemplares sin demasiada dificultad.

lunes, 18 de julio de 2011

Tiempo de Arruís


Vuelven las tardes de verano con su paz y soledad en el Maigmó. Los arruís aprovechan estos momentos para campar a sus anchas antes del ocaso. Este año lucen un pelo fuerte y su figura muestra abundancia de alimento en la primavera. La cría ha ido bien y hay muchos ejemplares nuevos. La manada es numerosa, al menos treinta ejemplares, y mientras comen se escucha el balar característico de las cabras. Se alimentan de cualquier brote, incluso engullen hojas de carrasca. Unas imágenes

jueves, 5 de mayo de 2011

El arroyo de La Hija


El río que viene de La Hija de Dios trae ahora bastante agua, que se aprovecha para el riego de pastos y prados que luego a partir de junio ofrecerán comida en abundancia para el ganado. En su discurrir ofrece vistas preciosas que nos dejan tontos a los que vivimos en el árido sureste. Las vacas encuentran en estas fechas una especie de paraiso que colma todas sus necesidades tras el frío y duro invierno y todavía lejos de la canícula estival. Ahí van unas imágenes ilustrativas

viernes, 25 de marzo de 2011

Gredos invernal 2011

Por petición de la audiencia, subo estas fotos de la excursión invernal a Gredos de febrero de 2011. Espero que os gusten. Si queréis que os dedique alguna lo decís y os firmo el monitor.

Arruís en el Maigmó desde la distancia


Ya sabéis mi pasión por estos animales.
Aquí dejo un vídeo que conseguí grabar el domingo pasado. Tiene el valor de ser la primera vez que los pillo sin miedo (la distancia ayuda) y por tanto están a lo suyo. Así los debe ver esta rapaz que merodeaba por allí.

domingo, 20 de marzo de 2011

Vuelvo a la carga




Tras una larga ausencia, en la que ha valorado incluso olvidarme de la fotografía, he renovado mi equipo y vuelvo a la carga (upload).
Ahí van unas cuantas fotos. No cambio de escenario, que cada vez está más lleno de encanto, y sigo buscando desentrañar los secretos de la naturaleza, ser espectador privilegiado de un show infinito.
Paisajes micro que crean los hongos, líquenes, musgo, algunos perfiles montañosos con la luz de los últimos rayos del sol, o el huidizo arruí han llamado mi atención estos días.
Cada vez se acerca más mi ojo al de la cámara. Acabaremos entendiéndonos, estoy seguro.

sábado, 5 de septiembre de 2009

Buitres en el Soto


Tenía ganas de estrenar el escondite fotográfico. En Blacha encontré la ocasión perfecta. Dani me avisó de la presencia de una oveja muerta en el Soto, juntos fuimos a instalar el hide y hacer guardia para presenciar la escena de su descuartizamiento por parte de los carroñeros. La cosa no se dio del todo bien, pues el tiempo pasaba y nadie acudía ante tan suculento manjar. El día pasó sin avistar ni un solo bicho. La jornada siguiente tampoco fue mejor, el hedor era nauseabundo, pero parecía que los únicos que podíamos olfatear la presa éramos nosotros.
Al tercer día Dani se atrevió a rajar las entrañas del animal esperando hacer más evidente el bocado. Todavía tuvieron que pasar cinco horas más, y tras unos perros que abrieron la mesa, se presentaron los esperados buitres leonados. Eran más de una veintena, organizados, sin piedad, cumpliendo su estudiado plan. En doce minutos vaciaron huesos y pellejo. Un espectáculo impresionante. Entre los leonados se coló un buitre negro. Como vinieron se marcharon y la naturaleza siguió su curso. Aquí las fotos