La sierra es infinita. Cada vez que acudo al Maigmó estreno paisaje, con sus condiciones atmosféricas, luz, olor, cambios en la vegetación y las huellas que descubren la actividad animal. Para mí es un privilegio poder disfrutar de este espectáculo cada fin de semana y me estimula seguir descubriendo poco a poco los secretos de este lugar.En los últimos paseos me he encontrado esta preciosa cueva, bastante alejada de los itinerarios habituales, y que quizás por ello es un lugar perfecto como refugio de arruís. Las inequívocas píldoras negras que llenan el suelo no dejan lugar a dudas. Sin embargo, todavía no hemos coincidido los ungulados y yo. Quiero encontrar una localización discreta que no les moleste y me deje observarles en su sesteo a cubierto. Seguro que llegará el momento. Tiempo al tiempo.
Os dejo la imagen. No se aprecia con claridad la escala, pero creo que caben una quincena de ejemplares sin demasiada dificultad.





