lunes, 7 de abril de 2008

Nieves de marzo


Como sabéis, en Semana Santa nevó en Blacha, y nos hizo disfrutar. Como era inevitable, todos, sobre todo los forasteros, sacamos las cámaras de fotos y nos dedicamos a inmortalizar el momento.
Las imágenes son tópicas y nada más hacerlas ya pensamos que no merecía la pena haber pulsado el disparador, pero no se aguanta uno.
Como dice mi amigo Javi, esto de las fotos requiere reposo y sedimento. Al paso de las fechas, lo que parecía sin valor se va tornando interesante y viceversa -con sus límites, claro-.
Unas semanas después, y una vez que el blanco se ha escapado entre la tierra, las imágenes se dejan mirar de nuevo.
Me gustan tres cosas: la cigüeña soportando la que caía sin apenas inmutarse, la estampa de Blacha, que no debe ser muy diferente a la que contempló don Fabri hace medio siglo o el abuelo Simeón hace cien años, y por último la pobre liebre saltando como siempre, pero más desnuda de lo habitual.
Si quieres ver las fotos, pincha aquí

jueves, 27 de marzo de 2008

Blacha, destino turístico internacional

Estos días han sido fríos en Blacha. La nieve ha bendecido el inicio de la primavera, algo que hemos celebrado todos; unos pensando en el bien que hace al campo y otros por el puro placer de disfrutar de ese efímero paisaje.
Los niños adoran la nieve, y los mayores les acompañamos en sus juegos preocupados por si sus botas mojadas se transforman en días de fiebre y cama.
En ello estábamos cuando Gema avistó dos grandes aves blancas. Al parecer no es extraña su presencia entre las abundantes cigüeñas residentes en estos parajes.
No pude evitar dedicar unos minutos a retratarlas, pues no está uno acostumbrado a ver fauna salvaje tan cerca y además no parecían digustadas con mi presencia.
Al ver con detalle el resultado de la gélida sesión fotográfica, identifiqué a las aves: eran espatulas, y advertí que una de ellas estaba anillada. Gracias a esto del internet y también a un poco de suerte, pude averigüar qué grupo ornitológico marcaba así a estos animales y escribí un mensaje al responsable. Al día siguiente tenía la confirmación: esta espátula, con el dorsal 47 en blanco y azul, fue anillada el 18 de mayo de 2006 en Schiermonnikoog, en Holanda, y los observadores de aves la habían reconocido en quince ocasiones con anterioridad, siempre en Holanda. En esta ocación, se encontraba a 1.666 km de aquel lugar, probablemente a medio camino entre Santoña y el Coto Doñana según me comentó Otto, el holandés amigo de las espátulas que ya conoce dónde está Blacha.
Si quieres ver más fotos de las espátulas, pincha aquí

sábado, 8 de marzo de 2008

Soluciones habitacionales




Para una casa es fundamental que tenga buena orientación. La casa de esta rama de vida es pequeña, pero mira a mediodía y es sumamente alegre. Quizás algo aislada, sí, en cambio no hay perro que moje sus brotes ni cabra que le corte el pelo.

Nadador de verano/nadador de invierno


El nadador de piscinas de verano envidia a este nadador de piscina que en invierno ocupa las horas sumergido, emergiendo y conquistando el corazón de niñas y niños.
Un león de tierra que convence a un leon marino para que gire al son de sus movimientos. Curiosos ejemplares.

Vida viscosa, húmeda y sosa


Eso deben sentir estos seres blandos y elásticos cuya cintura guarda agua y no cuerpo. Cuán distintos somos los habitantes de esta tierra. Y qué repelentes unos para otros.
También son bellos en sus formas e imposibles a la comunicación, sin ojos en que mirarnos ni música que compartir

sábado, 9 de febrero de 2008

Maigmó. Secretos de invierno

Pincha aquí para ver las fotos


Se dice que Dios ayuda a los que madrugan. A mí al menos me regala la contemplación de la naturaleza que se despereza para saludar el día y despojarse del frío de la noche. Las laderas umbrías cubren el suelo con una alfombra de vegetación fresca y mullida. Su color es intenso y su belleza salta a la vista.

viernes, 1 de febrero de 2008

Excursión desde la Font de l'Arc


Pincha para ver las fotos

Fue un domingo de este enero tan suave. Recorrimos cerca de veinte kilómetros en grata compañía por el Barranc de Secretari, llegamos a el Salt, subimos hacia el Pas de Contadora y volvimos al punto de partida por el Barranc de L'Arc. Una excursión recomendable para los amantes de la sierra.